Malas noticias: ¿comunicar o no comunicar?

Respuestas exclusivas de dos especialistas en comunicación ante la consulta de infoNoticias Online
Hablar en las malas (Cecilia Mosto) y ¿Conviene callar? (Diego Mones Cazón) //
.
.
.
.
.
Hablar en las malas
Por Cecilia Mosto* //
 

Considero como regla, y en todos los casos, que el silencio debe ser utilizado tácticamente y no estratégicamente como lo han practicado gran parte de las empresas en la la última década. Durante este tiempo la categoría corporativa no ha gozado de un lugar de privilegio en el discurso político, y de manera poco sabia y muchas veces aconsejados por consultores en comunicación institucional, han guardado silencio de manera indefinida por plazos de tiempo enormes

La empresa como actor social y como categoría necesita construir puentes con el país donde desarrolla su actividad y con la comunidad. Más allá de activar campañas particulares, debe comprender que para los argentinos el concepto «empresa» significa muy poco y la sobreponderación de la marca en su construcción de opinión no sirve de mucho en la adversidad, sino más bien todo lo contrario.

Si bien hemos sido testigos de ensayos como el de Techint en los últimos años, escasea el pensamiento estratégico para contarle a la sociedad el rol que ocupan como motor de progreso, generación de empleo y de riqueza, es decir como concepto y más allá de los atributos de los productos o servicios que ofrecen. 

Si esto se hiciera no sería tan problemático «hablar en las malas», porque se haría sobre una plataforma de información protectora. Así las cosas, las malas resultan peores y el silencio solo remite a una indiferencia natural. 

* Politóloga 

.
.
.

Malas noticias: ¿conviene callar?*

Por Diego Mones Cazón**

 

En el caso de las organizaciones, siempre celosas de cuidar su reputación, las malas noticias generan una cuota adicional de incertidumbre: no se trata sólo del interrogante sobre qué hacer, sino sobre todo acerca de qué comunicar ¿o mejor no comunicar nada?

crisismanagement

Están los cultores del “wait and see”, que esperan que la agenda y la coyuntura tapen con nuevos temas esa mala noticia que les afecta. También hay temerarios que persiguen la exposición sin medir costos y consecuencias. Y en el medio, una infinita escala de grises. ¿Es posible señalar un criterio general que permita orientarnos en esos momentos inciertos que suelen acompañar a una mala noticia? Lo intentaremos.

Un paso a paso con preguntas para enfrentar una mala noticia y decidir si comunicar o no y cómo:

  1. El contexto manda I: conocer el trasfondo de la mala noticia. ¿Es real? ¿Es pública? ¿Cuáles sus causas y consecuencias? ¿Tiene remedio? Reunir más información de la que circula. Ser capaz de responder cualquier pregunta sobre el caso.
  2. El contexto manda II: ¿Qué pasará si respondemos? ¿A quién le quiero responder? ¿Recibirán las respuestas otros públicos? ¿Se enterarán del caso por mi respuesta? ¿Y si no respondemos?
  3. El contexto manda III: ¿Hay algo de positivo en los mismos hechos que configuran la mala noticia? ¿Quiénes son mis aliados y mis contrincantes a partir de la mala noticia? ¿Hay temas en la agenda pública relacionados con la mala noticia? ¿Qué pasa si la sacan de contexto?

Con las respuestas correspondientes a cada interrogante, podremos completar un mapa de la situación para evaluar mejor qué decisión conviene tomar. Antes de seguir avanzando, ¿se te ocurren otros aspectos a considerar?

/FOTO DESTACADA: infoNoticias

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *