Ciudad de Buenos Aires sin sorbetes: ¿Alcanza?

*Por Florencia Montani

Desde el 22 de Mayo, La Ciudad de Buenos Aires se niega a la comercialización y consumición de sorbetes descartables. De acuerdo a las publicaciones del Boletín Oficial ya no se podrán colocar ni “dejar a vista del consumidor” las pajitas plásticas, se estima que dentro de 6 meses estará prohíba su entrega.

La Fundación Vida Silvestre Argentina (FVSA) publicó en sus informes que por año se vierten aproximadamente 8 millones de toneladas de plásticos. Además, nuestro país se posiciona como el número 28 dentro del ranking de los países costeros. De acuerdo a los datos sugeridos por el Gobierno Porteño, los peces del Río de la Plata, tales como el pejerrey, el sábalo y el surubí contienen en su aparato digestivo restos microscópicos de material sintético.

Es por ello, que surgió en las redes sociales la Campaña #MejorsinSorbete que tiene como principal objetivo la prohibición de las pajitas en todo el país. Los activistas proponen sustituir el material plástico por otros que no generen impacto negativo, tales como el papel, la caña de ombú o incluso el vidrio.

Ante dicho movimiento, La Ciudad de Buenos Aires se sumó al grupo sustentable,  donde ya participaban las ciudades de la costa como Pinamar, Mar del Plata, Villa Gesell y Mar chiquita. Además de Mendoza y Ushuaia. En dicho Contexto,  El ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad firmó a través de la Agencia de Protección Ambiental la resolución para impedir la circulación total del producto plástico. La propuesta se desprende de la Ley de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos.

El despertar de dicha medida fue la publicación viral de una adolecente,  la cual estaba cansada de esperar a que algún legislador coloque en su agenda el impacto negativo del sorbete en el medioambiente. Su petición se volvió un éxito, logra aproximadamente una firma por minuto.

En el mes de mayo se celebró el Día Mundial del Reciclaje,  diversas organizaciones establecen que esta nueva práctica no alcanza para lidiar con el tamaño problema, se debe prohibir su consumo de manera inmediata porque no sólo impacta en tierras y mareas, sino también en el cambio climático.

 

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